Ante una agresión en público la posibilidad de recibir ayuda es menor si hay muchos observadores. Las mujeres son más propensas a hacerlo si se identifican con la víctima...
¿Cómo reaccionaríamos cada uno de nosotros si fuéramos espectadores de un acto violento? ¿Ayudaríamos? ¿Si fuéramos la víctima, qué podríamos esperar? ¿Acercarnos a un lugar concurrido para huir de un posible atacante sería efectivo? La Psicología Social, que estudia el comportamiento de los grupos, predice que no. El perverso “efecto observador”. es uno de los motivos que se oponen al altruismo.
El efecto observador predice que, paradójicamente, la probabilidad de que alguien te ayude en una situación comprometida disminuye, en lugar de aumentar, cuando hay mucha gente presente. El «efecto observador» lo describieron por primera vez en 1968 los psicólogos sociales John Darley y Bibb Latane mediante un experimento en el laboratorio. Se propusieron investigar por qué varias personas negaban la ayuda cuando veían a otra en apuros.
DILUCIÓN DE RESPONSABILIDAD
Cuanto mayor es el número de observadores, mayor es el tiempo que transcurre hasta que alguien se decide a ayudar, pensando que lo harán otros. Darley y Latane lo explicaban por el fenómeno de «dilución de responsabilidad» entre los presentes, que hace que antes de decidirse a actuar cada persona espere a ver qué hacen «las otras». En su experimento, cuando los participantes creían estar solos, tardaban de media unos 50 segundos en abandonar su cabina para ir a ayudar a la persona que lo solicitaba. Así lo hacían 8 de cada diez. Cuando mediante el intercomunicador habían comprobado que había otras personas presentes el tiempo de demora en la ayuda se triplicaba, unos 166 segundos. Y sólo una de cada 3 personas se decía a actuar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario